Metamorfosis
Historias de vida - Metamorfosis
Me ha costado mucho tiempo y zozobra tomar la decisión para separarme de mi esposa. Llevamos 22 años casados y dos hijos en universidad, lo que me dio un poco de tranquilidad y claridad en dicha decisión. El hijo menor estudia en el exterior y teniendo aún a -papátrocinador-, se ha desprendido del hogar paterno/materno, de mí, de quien era muy apegado. Casi sentía que me vigilaba y auditaba. (Trabajo como auditor empresarial). El hijo mayor está pidiendo más patrocinio para poder independizarse también, lo que me ha dado mayor posibilidad de aclarar sentimientos, reorganizar prioridades y darme otra oportunidad en una nueva relación. Me había cohibido. Desde temprana edad me siento desencajado, poco compatible con los estándares sociales con los que me educaron. Con escasa vida social me refugié en el estudio y luego me impuse una carrera profesional exitosa donde era concomitante una vida familiar similar. Me casé con una mujer excepcional como dirían, virtuosa a la que realmente quiero mucho y agradezco su paciencia, pero estuve reprimido. Y por que más vale tarde que nunca, busqué asesoría psicológica para aprender a encarar y reconocer la situación, a sincerarme y darme más oportunidades, con intención de ofrecerlas también a ella, al hogar que co-creé. He interpretado un papel que ya me estaba sobrepasando. Sufrí un accidente cerebro vascular y tengo tartamudeo al parecer como parte de las secuelas. El cuerpo me indicaba una alteración, alertándome del desbalance fisiológico y cansancio mental. Me estaba saliendo de mi propia piel, tuve psoriasis.
Las consultas psicológicas las había postergado no obstante mantenía activas y actualizadas las consultorías y asesorías empresariales con resultados óptimos y eficaces; así que decidí aplicarlas de forma ya personal y pude reconocer mi propia voz en consulta, silenciar la del entorno social al que me había adherido y declarar mi homosexualidad, decantando la vergüenza que me producía, después, mitigar la culpa del autoengaño hasta transformarla y sentirme, -vivirme- en plenitud. Fue a partir de la primera sesión que el problema de piel que me aquejaba varios meses sin encontrar solución dermatológica comenzó a disminuir y no he vuelto a presentar síntomas hasta el momento. Estoy aprendiendo técnicas de darme cuenta, estima, valoración, auto-observación y de atención plena, especialmente en la molestia, para mí, del tartamudeo con franca mejoría. Tengo ya mi par cómplice y juntos vamos encarando las consecuencias de nuestra elección, más a favor que en contra. Recibo su amor y comprensión, también mucha paciencia para revelar la razón y verdad a mis hijos y exesposa, sigo en terapia para sentirme realmente listo y hacerlo con prontitud calmada sin flagelarme. Con mi par, estamos dispuestos a pasar por las críticas dolorosas y lo que pueda acarrear socio laboral y familiarmente, para continuar nuestro viaje, esta transformación por el tiempo que nos corresponda.
