Trastorno delirante

(TD)

¿Qué es?

Es un trastorno de tipo psicótico cuya característica principal es la presencia de delirios o ideas delirantes como pensamientos no reales pero posibles, durante un periodo de tiempo no menor de un mes de duración. Es importante tener en cuenta aspectos culturales y religiosos. Adicionalmente descartar delirios asociados a sustancias psicoactivas o condiciones médicas que promuevan los delirios. Por otro lado, en el diagnóstico se debe excluir esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno depresivo, ya que este tipo de trastorno no es común que vaya acompañado de alucinaciones, deterioro cognitivo o deterioro afectivo. Finalmente, los pacientes generalmente carecen de introspección o consciencia frente a la existencia del trastorno delirante, el cual se empieza a presentar en la adultez media o tardía. Este es uno de los aspectos fundamentales que se aborda en la consultoría especializada en trastornos: hacer consciencia del trastorno para la formación en la gestión de ideas, emociones y sensaciones para facilitar la superación del trastorno. 

Trastorno delirante

Los diferentes tipos de delirios son:

Las personas que sufren de trastorno delirante, tienen una apariencia externa. Sin embargo, en su vida interna o psíquica es diferente por la presencia del delirio. Los trastornos por delirios incluyen vivencias que se perciben como reales pero no lo son. Entre estas vivencias se encuentran: creer estar siendo perseguido, espiado o engañado por los demás (tipo persecutorio), creer estar padeciendo una enfermedad o un defecto físico (tipo somático), creer estar siendo amado por alguien que  apenas conoce (tipo erotomaníaco), creer estar siendo víctima de una pareja infiel sin fundamento (tipo celotípico), creer tener un don o conocimiento prodigioso (tipo de grandeza) o creer que los asuntos o conversaciones de otras personas tienen que ver con él o ella de forma deliberada. Finalmente se tiene el trastorno delirante del tipo mixto: Este tipo se aplica cuando no predomina ningún tipo de delirio; y el trastorno delirante del tipo no especificado: Este subtipo se aplica cuando el delirio dominante no se puede determinar claramente o no está descrito en los tipos específicos.

Causas y factores de riesgo:

Las  posibles causas del trastorno delirante no están definidas por completo. Sin embargo, se asocian a una mezcla de diferentes factores entre los cuales se encuentran los biológicos, genéticos, ambientales, psicológicos y psicosociales. A sí mismo, interviniendo estos factores de riesgo, se puede llegar a la disminución del trastorno delirante: la formación en la gestión de ideas, emociones y sensaciones para facilitar la superación del trastorno. Por otro lado, diversas investigaciones plantean que los desequilibrios químicos en determinados neurotransmisores como la dopamina, podrían jugar un papel clave. Finalmente, personas que tienen en la familia historial de trastornos psicóticos o que hayan vivenciado situaciones de alto estrés o traumáticos podrían tener un mayor riesgo en el desarrollo de trastornos delirantes.

Trastorno delirante

Diagnóstico:

Para el diagnóstico del trastorno delirante se realiza a través de una evaluación clínica especializada por parte de un profesional de la salud mental: psicólogo clínico o preferiblemente un psiquiatra. Es fundamental desechar posibles causas de los síntomas, como condiciones médicas, el consumo y abuso de sustancias psicoactivas u otros trastornos psicóticos. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) brinda criterios puntuales y específicos para el desarrollo del diagnóstico, que incluyen la presencia de uno o más delirios durante al menos un mes y la ausencia de características prominentes de esquizofrenia.

Nota: Nosotros no realizamos el diagnóstico de ningún tipo de trastorno. Es importante que la persona llegue con el diagnóstico en etapa de remisión parcial y con plena consciencia de que sufrió o sufre de modo aislado eventos delirantes. Esto con el fin de iniciar el proceso de acompañamiento formativo en la gestión de ideas, emociones y sensaciones para facilitar la superación del trastorno a largo plazo.

El tratamiento del trastorno delirante:

Para iniciar este tratamiento con nosotros es fundamental que la persona haya sido diagnosticada por un profesional de la salud mental como psicólogo clínico o psiquiatra. Adicionalmente, se inicia este tratamiento con personas que presenten tres condiciones fundamentales: primero, la gravedad del trastorno debe ser leve o en remisión parcial; segundo, la persona debe tener una introspección buena en la que reconoce tener un trastorno delirante; y tercero, el trastorno delirante no debe representar un riesgo vital para la persona o terceros. En caso que no se cumpla con estos requisitos, no se iniciaría tratamiento, recomendando a la persona contactarse con un equipo de profesionales de la salud mental (psicólogo clínico o preferiblemente un psiquíatra) para su tratamiento.

La consultoría especializada en trastornos, es un acompañamiento en la que se forma a la persona para la gestión de ideas, emociones y sensaciones a través de técnicas cognitivo-conductuales de tercera generación. Se acompaña a la persona a ponerse en perspectiva, facilitando el auto-análisis para poner a prueba sus delirios de forma segura.

En este acompañamiento es importante el apoyo familiar, social y laboral, para promover las habilidades sociales y funcionales de la persona.

Nota: el tratamiento debe ser personalizado considerando las necesidades individuales de la persona. Si se tienen dudas sobre este tipo de trastorno o si se requiere realizar un diagnóstico clínico para saber si se tiene algún tipo de trastorno, se recomienda buscar la ayuda y orientación de un profesional de salud mental (psicólogo clínico o preferiblemente un psiquíatra).

Pronóstico:

El pronóstico del trastorno delirante depende del individuo y del tipo de tratamiento. Ciertas personas pueden llegar a experimentar una completa remisión de los síntomas: si se les facilita un tratamiento temprano y adecuado. Sin embargo, en otros casos, los delirios pueden llegar a ser crónicos y afectar profundamente la calidad de vida de la persona. El reconocimiento de que se sufre de un trastorno (buena introspección y en etapa de remisión parcial) que se logra a través del proceso de acompañamiento formativo en la gestión de ideas, emociones y sensaciones, genera una adecuada adherencia al tratamiento. Y por otro lado, el apoyo del grupo familiar y social son factores determinantes en los resultados a largo plazo.

Impacto en la vida diaria:

El trastorno delirante generalmente tiene un impacto profundo en la vida diaria de la persona, específicamente en las relaciones interpersonales, afectando su capacidad para operar adecuadamente en relaciones afectivas, en el trabajo y la sociedad. Algunos ejemplos de esto es cuando la persona con delirio de persecución tiende a volverse considerablemente desconfiadas y evitar las interacciones sociales; por otro lado, delirios de celos pueden generar conflictos profundos e irreparables con sus parejas, y finalmente, quienes adolecen de delirios somáticos pueden someterse a un sin numerosos procedimientos médicos sin necesidad, y en algunos casos empeoran el trastorno..

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