Trastorno compulsivo-obsesivo
(TOC)
¿Qué es?
El trastorno obsesivo-compulsivo es una condición de salud mental caracterizada por la presencia de obsesiones y compulsiones que interfieren significativamente en la vida diaria de quienes lo padecen. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos que generan una gran ansiedad, mientras que las compulsiones son comportamientos repetitivos que la persona se siente obligada a realizar para reducir esa ansiedad. Este ciclo de obsesión-compulsión puede ser debilitante, ya que consume gran parte del tiempo y energía del individuo, afectando su capacidad para funcionar normalmente en su vida cotidiana.
El trastorno obsesivo-compulsivo afecta aproximadamente al 2-3% de la población mundial, con síntomas que suelen comenzar en la adolescencia o en la adultez temprana. Sin embargo, puede afectar a personas de todas las edades, incluyendo niños. Este trastorno no distingue entre géneros y puede afectar tanto a hombres como a mujeres por igual.
El trastorno obsesivo-compulsivo se manifiesta de diferentes maneras dependiendo de las obsesiones y compulsiones específicas de cada persona. Por ejemplo, algunas personas pueden estar obsesionadas con la limpieza y la contaminación, llevando a compulsiones como lavarse las manos repetidamente o limpiar la casa durante horas. Otras personas pueden tener obsesiones relacionadas con el orden y la simetría, lo que las lleva a organizar objetos de manera excesivamente precisa. Además, existen casos en los que las obsesiones son de naturaleza más abstracta, como el miedo a cometer un error o hacer daño a otros, lo que puede desencadenar compulsiones como verificar repetidamente si las puertas están cerradas o si los electrodomésticos están apagados.

Causas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo:
No se conoce una causa única para el trastorno obsesivo-compulsivo, pero se cree que una combinación de factores genéticos, neurológicos y ambientales contribuye a su desarrollo. Los estudios han demostrado que el TOC tiende a ser hereditario, sugiriendo una fuerte componente genética. Además, las anomalías en la química cerebral, especialmente en los niveles de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo y la ansiedad, también pueden estar relacionadas con el trastorno obsesivo-compulsivo.
Factores ambientales, como experiencias traumáticas o estresantes, también pueden desencadenar o empeorar los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido, el abuso, o incluso la presencia de enfermedades infecciosas en la infancia, como el estreptococo, han sido asociadas con el inicio o exacerbación del TOC.
Tipos de trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOMADO DEL DMS-V):
- Presencia de obsesiones, compulsiones o ambas:
Las obsesiones se definen por (1) y (2):
- Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan, en algún momento durante el trastorno, como intrusas o no deseadas, y que en la mayoría de los sujetos causan ansiedad o malestar importante.
- El sujeto intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acto (es decir, realizando una compulsión).
Las compulsiones se definen por (1) y (2):
- Comportamientos (p. ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar las cosas) o actos mentales (p. ej., rezar, contar, repetir palabras en silencio) repetitivos que el sujeto realiza como respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que ha de aplicar de manera rígida.
- El objetivo de los comportamientos o actos mentales es prevenir o disminuir la ansiedad o el malestar, o evitar algún suceso o situación temida; sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de una manera realista con los destinados a neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.
Nota: Los niños de corta edad pueden no ser capaces de articular los objetivos de estos comportamientos o actos mentales.

- Las obsesiones o compulsiones requieren mucho tiempo (p. ej., ocupan más de una hora diaria) o causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
- Los síntomas obsesivo-compulsivos no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica.
- La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., preocupaciones excesivas, como en el trastorno de ansiedad generalizada; preocupación por el aspecto, como en el trastorno dismórfico corporal; dificultad de deshacerse o renunciar a las posesiones, como en el trastorno de acumulación; arrancarse el pelo, como en la tricotilomanía [trastorno de arrancarse el pelo]; rascarse la piel, como en el trastorno de excoriación [rascarse la piel]; estereotipias, como en el trastorno de movimientos estereotipados; comportamiento alimentario ritualizado, como en los trastornos alimentarios; problemas con sustancias o con el juego, como en los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos; preocupación por padecer una enfermedad, como en el trastorno de ansiedad por enfermedad; impulsos o fantasías sexuales, como en los trastornos parafílicos; impulsos, como en los trastornos perturbadores, del control de los impulsos y de la conducta; rumiaciones de culpa, como en el trastorno de depresión mayor; inserción de pensamientos o delirios, como en la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos; o patrones de comportamiento repetitivo, como en los trastornos del espectro del autismo).
Trastorno dismórfico corporal:
- por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia a otras personas.
- En algún momento durante el curso del trastorno, el sujeto ha realizado comportamientos (p. ej., mirarse en el espejo, asearse en exceso, rascarse la piel, querer asegurarse de las cosas) o actos mentales (p. ej., comparar su aspecto con el de otros) repetitivos como respuesta a la preocupación por el aspecto.
- La preocupación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
- La preocupación por el aspecto no se explica mejor por la inquietud acerca del tejido adiposo o el peso corporal en un sujeto cuyos síntomas cumplen los criterios diagnósticos de un trastorno alimentario.
Trastorno de acumulación:
- Dificultad persistente de deshacerse o renunciar a las posesiones, independientemente de su valor real.
- Esta dificultad es debida a una necesidad percibida de guardar las cosas y al malestar que se siente cuando uno se deshace de ellas.
- La dificultad de deshacerse de las posesiones da lugar a la acumulación de cosas que congestionan y abarrotan las zonas habitables y alteran en gran medida su uso previsto. Si las zonas habitables están despejadas, sólo es debido a la intervención de terceros (p. ej., miembros de la familia, personal de limpieza, autoridades).
- La acumulación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento (incluido el mantenimiento de un entorno seguro para uno mismo y para los demás).
- La acumulación no se puede atribuir a otra afección médica (p. ej., lesión cerebral, enfermedad cerebrovascular, síndrome de Prader-Willi).
- La acumulación no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., obsesiones en el trastorno obsesivo-compulsivo, disminución de la energía en el trastorno de depresión mayor, delirios en la esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, déficit cognitivo en el trastorno neurocognitivo mayor, disminución del interés en los trastornos del espectro del autismo).
Tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo):
A. Arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que da lugar a su pérdida.
B. Arrancarse el pelo causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
C. El hecho de arrancarse el pelo o la pérdida de este no se puede atribuir a otra afección médica (p. ej., una afección dermatológica).
D. El hecho de arrancarse el pelo no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., intentos de mejorar un defecto o imperfección percibida en el aspecto como en el trastorno dismórfico corporal).
Trastorno de excoriación (rascarse la piel):
A. Dañarse la piel de forma recurrente produce lesiones cutáneas.
B. Intentos repetidos de disminuir o dejar de rascarse la piel.
C. Rascarse la piel causa malestar clínicamente significativo o dete rioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
D. El daño de la piel no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., cocaína) u otra afección médica (p. ej., sarna).
E. El hecho de rascarse la piel no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental (p. ej., delirios o alucinaciones táctiles en un trastorno psicótico, intentos de mejorar un defecto o imperfección percibida en el aspecto como en el trastorno dismórfico corporal, estereotipias como en el trastorno de movimientos estereotipados o el intento de dañarse uno mismo en la autolesión no suicida).
Impacto del Trastorno Obsesivo-Compulsivo en la Vida Diaria:
El trastorno obsesivo-compulsivo puede tener un impacto devastador en la vida de quienes lo padecen. Las obsesiones y compulsiones pueden consumir tanto tiempo que interfieren con las responsabilidades laborales, escolares y sociales. Muchas personas con TOC evitan situaciones que podrían desencadenar sus obsesiones, lo que puede llevar al aislamiento social y afectar sus relaciones interpersonales.
El estigma asociado al trastorno obsesivo-compulsivo también puede hacer que las personas se sientan avergonzadas o reactivas a buscar ayuda, lo que agrava aún más sus síntomas. Sin embargo, es fundamental que las personas con TOC entiendan que no están solas y que existen tratamientos efectivos disponibles.
Diagnóstico y Tratamiento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo (Tratamiento del trastorno dismórfico corporal, Tratamiento del trastorno de acumulación, Tratamiento de la tricotilomanía (trastorno de arrancarse el pelo) y Tratamiento del trastorno de excoriación (rascarse la piel):
El diagnóstico del trastorno obsesivo-compulsivo se basa en la identificación de la presencia de obsesiones y compulsiones que interfieren significativamente con la vida diaria del individuo. Es importante que un profesional de la salud mental realice una evaluación exhaustiva para descartar otras condiciones que puedan estar causando los síntomas.
Nota: Nosotros no realizamos el diagnóstico de ningún tipo de trastorno. Es importante que la persona llegue con el diagnóstico en etapa de remisión parcial y con plena consciencia de que sufrió o sufre de modo aislado eventos obsesivos-compulsivos. Esto con el fin de iniciar el proceso de acompañamiento formativo en la gestión de ideas, emociones y sensaciones para facilitar la superación del trastorno a largo plazo.
El tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo suele ser un enfoque combinado de terapia y medicación. La terapia cognitivo-conductual (TCC), en particular la terapia de exposición y prevención de respuesta (EPR), es altamente efectiva en el tratamiento del TOC. Esta terapia ayuda a los pacientes a confrontar sus obsesiones sin realizar las compulsiones, lo que con el tiempo reduce la ansiedad asociada.
Además, los medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son comúnmente prescritos para ayudar a reducir los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo. Estos medicamentos pueden ayudar a equilibrar la química cerebral y hacer que las terapias sean más efectivas.
Para iniciar este tratamiento con nosotros es fundamental que la persona haya sido diagnosticada por un profesional de la salud mental como psicólogo clínico o psiquiatra. Adicionalmente, se inicia este tratamiento con personas que presenten tres condiciones fundamentales: primero, la gravedad del trastorno debe ser leve o en remisión parcial; segundo, la persona debe tener una introspección buena en la que reconoce tener un trastorno; y tercero, el trastorno no debe representar un riesgo vital para la persona o terceros. En caso que no se cumpla con estos requisitos, no se iniciaría tratamiento, recomendando a la persona contactarse con un equipo de profesionales de la salud mental (psicólogo clínico o preferiblemente un psiquíatra) para su tratamiento.
La consultoría especializada en trastornos que realizamos, es un acompañamiento en el que se forma a la persona para la gestión de ideas, emociones y sensaciones a través de técnicas cognitivo-conductuales de tercera generación (atención plena). Se acompaña a la persona a ponerse en perspectiva, facilitando el auto-análisis para poner a prueba sus emociones de forma segura. En este acompañamiento es importante el apoyo familiar, social y laboral, para promover las habilidades sociales y funcionales de la persona.
