Trastorno relacionados con traumas y factores de estrés

¿Qué es?

Los traumas relacionados con traumas y factores de estrés son condiciones de la salud mental que emergen como respuesta a eventos traumáticos o estresantes. Estos eventos pueden incluir situaciones extremas como accidentes graves, desastres naturales, violencia física o sexual, o incluso la pérdida repentina de un ser querido. La respuesta emocional y psicológica a estos eventos puede variar significativamente de una persona a otra, y en algunos casos, puede llevar al desarrollo de un trastorno. Estos trastornos pueden tener un impacto significativo en la vida de las personas, afectando su bienestar emocional, físico y social. Dentro de esta categoría se encuentran condiciones como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el trastorno de estrés agudo (TEA), y el trastorno de adaptación, entre otros. La identificación y tratamiento adecuados de estos trastornos son fundamentales para la recuperación y la calidad de vida de quienes los padecen.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es uno de los **trastornos relacionados con traumas y factores de estrés** más conocidos. El TEPT se desarrolla después de la exposición a un evento traumático y se caracteriza por síntomas persistentes como la reexperimentación del trauma a través de recuerdos intrusivos, pesadillas o flashbacks; la evitación de recordatorios del trauma; cambios negativos en el estado de ánimo y en la percepción de la realidad; y un estado de hiperalerta o reactividad elevada. Estos síntomas pueden interferir gravemente en la vida diaria y en la capacidad de la persona para funcionar normalmente.

Otro ejemplo dentro de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés es el trastorno de estrés agudo (TEA), que presenta síntomas similares a los del TEPT, pero que ocurren en el período inmediato después del evento traumático y generalmente duran menos de un mes. El TEA puede evolucionar hacia un TEPT si los síntomas persisten más allá de este período.

Trastorno relacionados con traumas y factores de estrés
Tipos de trastornos relacionados con traumas y factores de estrés (Tomado del DMS-V):

Trastorno de estrés postraumático:

Nota: Los criterios siguientes se aplican a adultos y adolescentes.

A. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una (o más) de las formas siguientes:

  1. Experiencia directa del suceso(s) traumático(s).
  2. Presencia directa del suceso(s) ocurrido a otros.
  3. Conocimiento de que el suceso(s) traumático(s) ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. En los casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha de haber sido violento o accidental.
  4. Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso(s) traumático(s) (p. ej., socorristas que recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del maltrato infantil).

Nota: El Criterio A4 no se aplica a la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.

B. Presencia de uno (o más) de los síntomas de intrusión siguientes asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza después del suceso(s) traumático(s):

  1. Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso(s) traumático(s).
  2. Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso(s) traumático(s).
  3. Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s). (Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.)
  4. Malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).
  5. Reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s)traumático(s).
Trastorno relacionados con traumas y factores de estrés

C. Evitación persistente de estímulos asociados al suceso(s) traumático(s), que comienza tras el suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  1. Evitación o esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).
  2. Evitación o esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).

    D. Alteraciones negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso(s) traumático(s), que comienzan o empeoran después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
  1. Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
  2. Creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p. ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,” “Tengo los nervios destrozados”).
  3. Percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso(s) traumático(s) que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
  4. Estado emocional negativo persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
  5. Disminución importante del interés o la participación en actividades significativas.
  6. Sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás.
  7. Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

    E. Alteración importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s) traumático(s), que comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s), como se pone de manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
  1. Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos. 
  2. Comportamiento imprudente o autodestructivo.
  3. Hipervigilancia.
  4. Respuesta de sobresalto exagerada.
  5. Problemas de concentración.
  6. Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).

    F.
    La duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.

    G. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

    H. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.

Trastorno de estrés agudo:

A. Exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual, ya sea real o amenaza, en una (o más) de las formas siguientes:

  1. Experiencia directa del suceso(s) traumático(s).
  2. Presencia directa del suceso(s) ocurrido a otros.
  3. Conocimiento de que el suceso(s) traumático(s) ha ocurrido a un familiar próximo o a un amigo íntimo. Nota: En los casos de amenaza o realidad de muerte de un familiar o amigo, el suceso(s) ha de haber sido violento o accidental.
  4. Exposición repetida o extrema a detalles repulsivos del suceso(s) traumático(s) (p. ej., socorristas que recogen restos humanos; policías repetidamente expuestos a detalles del maltrato infantil).

Nota: Esto no se aplica a la exposición a través de medios electrónicos, televisión, películas o fotografías, a menos que esta exposición esté relacionada con el trabajo.

B. Presencia de nueve (o más) de los síntomas siguientes de alguna de las cinco categorías de intrusión, estado de ánimo negativo, disociación, evitación y alerta, que comienza o empeora después del suceso(s) traumático:

Síntomas de intrusión:

  1. Recuerdos angustiosos recurrentes, involuntarios e intrusivos del suceso(s) traumático(s). Nota: En los niños, se pueden producir juegos repetitivos en los que se expresen temas o aspectos del suceso(s) traumático(s).
  2. Sueños angustiosos recurrentes en los que el contenido y/o el afecto del sueño está relacionado con el suceso(s).
  3. Reacciones disociativas (p. ej., escenas retrospectivas) en las que el individuo siente o actúa como si se repitiera el suceso(s) traumático(s). (Estas reacciones se pueden producir de forma continua, y la expresión más extrema es una pérdida completa de conciencia del entorno presente.) 
  4. Malestar psicológico intenso o prolongado o reacciones fisiológicas importantes en repuesta a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso(s) traumático(s).

Estado de ánimo negativo:

5. Incapacidad persistente de experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o sentimientos amorosos).

Síntomas disociativos:

6. Sentido de la realidad alterado del entorno o de uno mismo (p. ej., verse uno mismo desde la perspectiva de otro, estar pasmado, lentitud del tiempo).

7. Incapacidad de recordar un aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido típicamente a amnesia disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).

Síntomas de evitación:

8. Esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s). 

9. Esfuerzos para evitar recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) que despiertan recuerdos, pensamientos o sentimientos angustiosos acerca o estrechamente asociados al suceso(s) traumático(s).

Síntomas de alerta:

10. Alteración del sueño (p. ej., dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).

11. Comportamiento irritable y arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresa típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos.

12. Hipervigilancia.

13. Problemas con la concentración.

14. Respuesta de sobresalto exagerada.

C. La duración del trastorno (síntomas del Criterio B) es de tres días a un mes después de la exposición al trauma.

Nota: Los síntomas comienzan en general inmediatamente después del trauma, pero es necesario que persistan al menos durante tres días y hasta un mes para cumplir los criterios del trastorno.

D. La alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. 

E. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., medicamento o alcohol) u otra afección médica (p. ej., traumatismo cerebral leve) y no se explica mejor por un trastorno psicótico breve.

Trastornos de adaptación:

A. Desarrollo de síntomas emocionales o del comportamiento en respuesta a un factor o factores de estrés identificables que se producen en los tres meses siguientes al inicio del factor(es) de estrés.

B. Estos síntomas o comportamientos son clínicamente significativos, como se pone de manifiesto por una o las dos características siguientes:

  1. Malestar intenso desproporcionado a la gravedad o intensidad del factor de estrés, teniendo en cuenta el contexto externo y los factores culturales que podrían influir en la gravedad y la presentación de los síntomas. 
  2. Deterioros significativos en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

    C. La alteración relacionada con el estrés no cumple los criterios para otro trastorno mental y no es simplemente una exacerbación de un trastorno mental preexistente.

    D. Los síntomas no representan el duelo normal.

    E. Una vez que el factor de estrés o sus consecuencias han terminado, los síntomas no se mantienen durante más de otros seis meses.

Causas y Factores de Riesgo:

Los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés se desarrollan como respuesta a eventos traumáticos o estresantes, pero no todas las personas que experimentan estos eventos desarrollan un trastorno. Existen varios factores de riesgo que pueden influir en la probabilidad de que una persona desarrolle un trastorno después de un evento traumático.

Uno de los factores más significativos es la gravedad y naturaleza del trauma. Los traumas repetidos o prolongados, como el abuso físico o emocional, tienen más probabilidades de llevar al desarrollo de trastornos relacionados con traumas y factores de estrés que los eventos traumáticos únicos. Además, la historia previa de trauma o estrés, así como la existencia de otros problemas de salud mental, como la depresión o la ansiedad, pueden aumentar el riesgo.

El apoyo social también juega un papel crucial en la forma en que una persona maneja un evento traumático. Aquellos con redes de apoyo fuertes y estables, como familiares y amigos, son menos propensos a desarrollar trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. En contraste, la falta de apoyo o la exposición continua a un entorno estresante pueden agravar los síntomas y dificultar la recuperación.

Diagnóstico:

El diagnóstico de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés generalmente implica una evaluación clínica realizada por un profesional de la salud mental (psicólogo clínico o preferiblemente psiquiatra). Durante la evaluación, el profesional recopilará información sobre los síntomas, la historia del trauma, y otros factores relevantes para determinar la presencia de un trastorno y la gravedad de este.

Nota: Nosotros no realizamos el diagnóstico de ningún tipo de trastorno. Es importante que la persona llegue con el diagnóstico en etapa de remisión parcial y con plena consciencia de que sufrió o sufre de modo aislado eventos traumáticos. Esto con el fin de iniciar el proceso de acompañamiento formativo en la gestión de ideas, emociones y sensaciones para facilitar la superación del trastorno a largo plazo.

Tratamiento (Tratamiento del trastorno por estrés postraumático, tratamiento del trastorno por estrés agudo y tratamiento del trastorno de adaptación):

El tratamiento de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés suele ser un enfoque combinado que incluye psicoterapia y, en algunos casos, medicación. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una forma de psicoterapia que ha demostrado ser eficaz en el tratamiento del TEPT y otros trastornos relacionados. La TCC ayuda a las personas a procesar el trauma, a cambiar patrones de pensamiento negativos y a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables.

Otra opción terapéutica es la terapia de exposición, que consiste en ayudar a la persona a enfrentarse gradualmente a los recuerdos del trauma en un entorno seguro y controlado, con el fin de reducir la ansiedad y la evitación asociadas. Además, algunas personas pueden beneficiarse de la medicación, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que pueden ayudar a aliviar los síntomas de ansiedad y depresión.

Para iniciar este tratamiento con nosotros es fundamental que la persona haya sido diagnosticada por un profesional de la salud mental como psicólogo clínico o psiquiatra. Adicionalmente, se inicia este tratamiento con personas que presenten tres condiciones fundamentales: primero, la gravedad del trastorno debe ser leve o en remisión parcial; segundo, la persona debe tener una introspección buena en la que reconoce tener un trastorno; y tercero, el trastorno no debe representar un riesgo vital para la persona o terceros. En caso que no se cumpla con estos requisitos, no se iniciaría tratamiento, recomendando a la persona contactarse con un equipo de profesionales de la salud mental (psicólogo clínico o preferiblemente un psiquíatra) para su tratamiento.

La consultoría especializada en trastornos que realizamos, es un acompañamiento en el que se forma a la persona para la gestión de ideas, emociones y sensaciones a través de técnicas cognitivo-conductuales de tercera generación (atención plena). Se acompaña a la persona a ponerse en perspectiva, facilitando el auto-análisis para poner a prueba sus emociones de forma segura. En este acompañamiento es importante el apoyo familiar, social y laboral, para promover las habilidades sociales y funcionales de la persona.

Importancia del Apoyo Social y la Prevención:

El apoyo social es un factor crucial en la recuperación de los trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. Las personas que cuentan con una red de apoyo fuerte tienden a tener mejores resultados en el tratamiento y en la recuperación. Por lo tanto, es importante fomentar un entorno de apoyo, comprensión y empatía para aquellos que están lidiando con las secuelas de un trauma.

Además, la prevención juega un papel fundamental en la reducción del riesgo de desarrollar trastornos relacionados con traumas y factores de estrés. La intervención temprana, el acceso a servicios de salud mental y la educación sobre el manejo del estrés pueden ayudar a mitigar los efectos de eventos traumáticos y a promover la resiliencia.

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