Veredicto
Historias de vida - Veredicto
Vengo oyendo desde hace años la relación intrínseca que establecen las acciones de víctima y victimario. Se interpreta uno de esos roles y luego el otro de forma reactiva e inconsciente.
Fui agredida y maltratada desde los cinco años hasta que cumplí dieciocho, cuando me fui de la casa. La mayor agresión fue la omisión de mi mamá; permitió que fuera la -cenicienta-, aunque en mi historia los villanos fueron mi padrastro y sus dos hijos de la relación con mi mamá. No fui abusada sexualmente, pero exacerbé el dolor de mi -exilio- del lecho materno, en la sexualidad. Tuve tres abortos, iba a cumplir 20 años y fue el último, luego decidí operarme para no poder tener hijos y ya se estaba desarrollando un tumor maligno en útero. El procedimiento fue retirarlo. Mi deserción de la maternidad lo corroboró la vida misma. Recibí radioterapia y quimioterapia.
Ahora recién he cumplido los 30 y me siento muy vivida y a la vez cansada, atemorizada como en la niñez, sin mayores anhelos, sólo querer que pase más tiempo y huir, pero ya crecí… y a dónde escapo. Trabajé arduamente y estudié más, soy profesional en Hotelería y Turismo. Mi mamá y su pareja tuvieron muchas dificultades tanto personales como económicas y pretendieron que los mantuviera. Actué indiferente, era la manera de vengarme, estaba llena de rencor. Le reproché tanto a mi mamá, y un día recibí un mensaje de ella, el marido había acabado con su vida -condenando su propia alma-, y también en sentido figurado con la de ella en vida, así lo describió. Sus hijos la culparon y rechazaron, esa situación nos acercó, aunque quería -castigarla- que sufriera por no haberme cuidado, la apoyé y la apoyo. Las cicatrices de hace 10 años se han abierto y nuevamente me encuentro en una condición que compromete mi salud y debo recibir radiología y quimioterapia, evitando en lo posible perder el seno derecho. Inicié la Consultoría de Narrativa del Cuerpo Vivido, una experiencia alucinante. Viajar en el tiempo y comprender que igual no puede cambiarse, pero sí las implicaciones que tienen esas memorias cuando se activan en una reacción corporal para poder reconocerlas, observarlas y hacerles -seguimiento-. Por ejemplo, llevo cuatro sesiones y al tener un examen de anticuerpos se evidenció que la cantidad de antígenos tumorales disminuyó en un porcentaje significativo, aunque el tratamiento oncológico convencional continúa en pie, la dosis, impacto y duración pueden ser menos agresivos a mis células sanas. El oncólogo dijo que siguiera haciendo lo que sea que hago porque está siendo de efectivo provecho. Estoy cuidando de mí, mi cuerpo, mente y si se puede decir, espíritu, haciéndome consciente de ser causa y consecuencia de mi historia actual, revisando las vivencias del pasado, las que pude elegir y las que no. Me declaro inocente y culpable. El proceso continúa.
